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Residencias de adultos mayores quedan a oscuras en la lucha contra los incendios forestales

Un día, cerca de Boulder, Colorado, cuando las fuertes ráfagas de viento amenazaron con crear un incendio forestal, la mayor empresa de servicios públicos del estado cortó la electricidad a 52,000 hogares y empresas, incluida Frasier, una residencia para adultos mayores y centro de enfermería especializada.

Era la primera vez que Xcel Energy cortaba la electricidad en Colorado como medida para prevenir incendios forestales, según un responsable de la empresa.

Esta práctica, también conocida como cortes de energía de seguridad pública, se ha arraigado en California y se está extendiendo a otros lugares como forma de evitar que los tendidos eléctricos caídos y dañados provoquen llamas y alimenten los incendios forestales más frecuentes e intensos del oeste del país.

En Boulder, el personal y los residentes de Frasier se enteraron del apagón por las noticias. Un funcionario de Frasier llamó a la compañía eléctrica para confirmarlo y en un primer momento le dijeron que el suministro no se vería afectado. Tomás Méndez, vicepresidente de operaciones de Frasier, explicó que la compañía volvió a llamar para informar que la residencia iba a sufrir un apagón. Aquel 6 de abril, les dijeron que tenían 75 minutos antes de que Xcel Energy cortara la luz.

El personal se apresuró a preparar el campus de 20 acres que alberga a casi 500 residentes. Los generadores mantuvieron en funcionamiento las máquinas de oxígeno, la mayoría de los frigoríficos y congeladores, las luces de los pasillos y la conexión de Wi-Fi para teléfonos y computadoras.

Pero el sistema de calefacción y algunas luces permanecieron apagados mientras la temperatura nocturna bajaba hasta los 30 grados fahrenheit.

El suministro eléctrico se restableció en Frasier al cabo de 28 horas. Durante el apagón, el personal cuidó a los residentes del centro y de la residencia asistida de mayores, muchos de ellos con demencia, explicó Méndez.

“Estas personas dependen de nosotros para todo: comidas, cuidados y medicamentos”, dijo.

No saber cuándo volvería la luz, incluso 24 horas después de la crisis, fue estresante y costoso, incluyendo el costo de recargar combustible para dos generadores, agregó Méndez.

«Nos sentimos afortunados porque nadie sufrió ningún tipo de daño ni ninguna dolencia grave, algo que puede ocurrir cuando se producen cortes de electricidad, esperados o inesperados. Y eso pone en peligro a todos”, apuntó Méndez.

A medida que se generalizan los cortes de electricidad preventivos, las residencias de adultos mayores se ven obligadas a evaluar cómo prepararse. Pero no debería depender sólo de las residencias, según autoridades del sector y académicos.

Una mejor comunicación entre las compañías de electricidad y estas residencias, y su inclusión en los planes regionales de preparación ante catástrofes, son fundamentales para mantener la seguridad de los residentes.

“Tenemos que priorizar a estas personas para que, cuando se vaya la luz, sean de los primeros a los que se les restablezca la electricidad”, afirmó David Dosa, jefe de geriatría y profesor de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachussetts (UMass).

Restablecer el suministro eléctrico a hospitales y residencias de adultos mayores fue una prioridad durante el vendaval, escribió el vocero de Xcel Energy, Tyler Bryant, en un correo electrónico. Sin embargo, reconoció, los cortes de energía de seguridad pública pueden mejorar, y la empresa de servicios públicos trabajará la comunidad y la Comisión de Servicios Públicos de Colorado para ayudar a los centros de salud a prepararse adecuadamente para cortes de energía prolongados en el futuro.

Cuando el pronóstico del tiempo anunciaba ráfagas de viento de hasta 100 millas por hora el 6 de abril, Xcel Energy puso en marcha un corte de energía de seguridad pública. Casi 275,000 clientes se quedaron sin electricidad a causa del vendaval.

Las autoridades estaban preparadas, después que el incendio de Marshall matara a dos personas y destruyera o dañara más de 1,000 viviendas en Boulder y las comunidades vecinas de Louisville y Superior, hace dos años y medio. Dos incendios convergieron en esa catástrofe, y una línea eléctrica de Xcel Energy que se desprendió de su poste a causa de los vientos huracanados “fue la causa más probable” de uno de ellos.

“Un apagón preventivo causa temor porque no sabes cuándo se restablecerá el suministro eléctrico. No te dicen la duración”, explicó Jenny Albertson, directora de calidad y asuntos regulatorios de la Colorado Health Care Association and Center for Assisted Living.

Según un estudio publicado el año pasado, más de la mitad de las residencias de mayores del oeste del país se encuentran a unas 3 millas de una zona de alto riesgo de incendios forestales. Sin embargo, las residencias con mayor riesgo de incendio en las regiones de las Montañas del Oeste y del Pacífico Noroeste fueron las que peor cumplían con las normas federales de preparación ante emergencias.

Las directrices federales establecen que las residencias deben contar con planes de respuesta ante catástrofes que incluyan el suministro eléctrico de emergencia o la evacuación del edificio. Estos planes no incluyen necesariamente contingencias para los cortes de energía de seguridad pública, que han aumentado en los últimos cinco años, pero siguen siendo relativamente nuevos. Y las residencias del oeste del país se apresuran para ponerse al día.

La Asociación de Centros de Salud de California estima que una ley más estricta para adecuar el suministro eléctrico de emergencia de las residencias de mayores costará más de $1,000 millones. Pero el estado no ha asignado fondos para que estos centros cumplan la ley, según Corey Egel, director de asuntos públicos de la asociación. La asociación ha pedido a las autoridades estatales que retrasen la aplicación de la ley cinco años, hasta el 1 de enero de 2029.

La mayoría de estos centros operan al filo de la navaja en términos de reembolso federal, indicó Dosa, y resulta increíblemente caro adaptar un edificio antiguo para estar al día con las nuevas regulaciones.

Los tres edificios de Frasier para sus 300 residentes en apartamentos independientes, tienen cada uno sus propios generadores, además de dos generadores para la vida asistida y la enfermería especializada, pero ninguno está conectado al aire acondicionado o la calefacción de emergencia porque esos sistemas requieren demasiada energía.

Mantener a los residentes en un ambiente cálido durante una noche a 10 grados bajo cero o que estén frescos durante dos días a 90 grados en Boulder “son el tipo de cosas en las que tenemos que pensar cuando nos planteamos un futuro con cortes de energía preventivos”, dijo Méndez.

Las auditorías federales sobre la preparación ante emergencias en residencias de mayores de California y Colorado detectaron deficiencias en las instalaciones.

En Colorado, ocho de 20 residencias presentaban deficiencias relacionadas con los suministros de emergencia y la energía, según el informe. Entre ellas había tres sin planes para fuentes de energía alternativa, como generadores, y cuatro sin documentación que demostrara que los generadores habían sido debidamente probados, mantenidos e inspeccionados.

Para Debra Saliba, directora del Centro Anna y Harry Borun de Investigación Gerontológica de la UCLA, asegurarse de que las residencias de mayores forman parte de los planes de respuesta a emergencias podría ayudarles a reaccionar eficazmente ante cualquier tipo de apagón. Su estudio sobre las residencias de mayores tras un terremoto de magnitud 6,7 que sacudió la zona de Los Angeles en 1994 motivó al condado de Los Angeles a integrar las residencias de mayores en los planes y simulacros de catástrofes de la comunidad.

Con demasiada frecuencia, las residencias de mayores caen en el olvido durante las emergencias porque las agencias gubernamentales, o los servicios públicos, no las consideran centros de salud, como los hospitales o los centros de diálisis, agregó Saliba.

En Colorado, Albertson señaló que trabaja con los hospitales y las coaliciones de respuesta de emergencia de la comunidad en los planes de preparación para desastres que incluyen a las residencias de adultos mayores.

Bryant indicó que el plan de Xcel Energy para los centros de salud no especifica si sufrirán un apagón durante un corte de energía de seguridad pública; sino la rapidez con que se restablecerá.

Julie Soltis, directora de comunicaciones de Frasier, contó que la residencia dispuso de suficientes mantas, linternas y baterías durante el apagón. Pero Frasier planea invertir en linternas frontales para los cuidadores, y durante una reunión comunal, se animó a los residentes de vida independiente a comprar su propia energía de reserva para teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos, dijo.

Soltis espera que su centro se salve en el próximo corte de suministro de seguridad pública o que, al menos, tenga más tiempo para reaccionar.

“Con el tiempo y el cambio climático, no será la última vez que esto ocurra”, afirmó.

Esta historia fue producida por KFF Health News, una redacción nacional enfocada en el tratamiento en profundidad de temas de salud, que es uno de los principales programas de KFF, la fuente independiente de investigación de políticas de salud, encuestas y periodismo.

Nursing Homes Are Left in the Dark as More Utilities Cut Power to Prevent Wildfires

When powerful wind gusts created threatening wildfire conditions one day near Boulder, Colorado, the state’s largest utility cut power to 52,000 homes and businesses — including Frasier, an assisted living and skilled nursing facility.

It was the first time Xcel Energy preemptively switched off electricity in Colorado as a wildfire prevention tool, according to a company official. The practice, also known as public safety power shut-offs, has taken root in California and is spreading elsewhere as a way to keep downed and damaged power lines from sparking blazes and fueling the West’s more frequent and intense wildfires.

In Boulder, Frasier staff and residents heard about the planned outage from news reports. A Frasier official called the utility to confirm and was initially told the home’s power would not be affected. The utility then called back to say the home’s power would be cut, after all, said Tomas Mendez, Frasier’s vice president of operations. The home had just 75 minutes before Xcel Energy shut off the lights on April 6.

Staff rushed to prepare the 20-acre campus home to nearly 500 residents. Generators kept running the oxygen machines, most refrigerators and freezers, hallway lights, and Wi-Fi for phones and computers. But the heating system and some lights stayed off as the overnight temperature dipped into the 30s.

Power was restored to Frasier after 28 hours. During the shut-off, staff tended to nursing home and assisted living residents, many with dementia, Mendez said.

“These are the folks that depend on us for everything: meals, care, and medications,” he said.

Not knowing when power would be restored, even 24 hours into the crisis, was stressful and expensive, including the next-day cost of refilling fuel for two generators, Mendez said.

“We’re lucky we didn’t have any injuries or anything major, but it is likely these could happen when there are power outages — expected or unexpected. And that puts everyone at risk,” Mendez said.

As preemptive power cuts become more widespread, nursing homes are being forced to evaluate their preparedness. But it shouldn’t be up to the facilities alone, according to industry officials and academics: Better communication between utilities and nursing homes, and including the facilities in regional disaster preparedness plans, is critical to keep residents safe.

“We need to prioritize these folks so that when the power does go out, they get to the front of the line to restore their power accordingly,” said David Dosa, chief of geriatrics and professor of medicine at UMass Chan Medical School in Worcester, Massachusetts, of nursing home residents.

Restoring power to hospitals and nursing homes was a priority throughout the windstorm, wrote Xcel Energy spokesperson Tyler Bryant in an email. But, he acknowledged, public safety power shut-offs can improve, and the utility will work with community partners and the Colorado Public Utilities Commission to help health facilities prepare for extended power outages in the future.

When the forecast called for wind gusts of up to 100 mph on April 6, Xcel Energy implemented a public safety power shut-off. Nearly 275,000 customers were without power from the windstorm.

Officials had adapted after the Marshall Fire killed two people and destroyed or damaged more than 1,000 homes in Boulder and the neighboring communities of Louisville and Superior two and a half years ago. Two fires converged to form that blaze, and electricity from an Xcel Energy power line that detached from its pole in hurricane-force winds “was the most probable cause” of one of them.

“A preemptive shutdown is scary because you don’t really have an end in mind. They don’t tell you the duration,” said Jenny Albertson, director of quality and regulatory affairs for the Colorado Health Care Association and Center for Assisted Living.

More than half of nursing homes in the West are within 3.1 miles of an area with elevated wildfire risk, according to a study published last year. Yet, nursing homes with the greatest risk of fire danger in the Mountain West and Pacific Northwest had poorer compliance with federal emergency preparedness standards than their lower-risk counterparts.

Under federal guidelines, nursing homes must have disaster response plans that include emergency power or building evacuation. Those plans don’t necessarily include contingencies for public safety power shut-offs, which have increased in the past five years but are still relatively new. And nursing homes in the West are rushing to catch up.

In California, a more stringent law to bring emergency power in nursing homes up to code is expected by the California Association of Health Facilities to cost over $1 billion. But the state has not allocated any funding for these facilities to comply, said Corey Egel, the association’s director of public affairs. The association is asking state officials to delay implementation of the law for five years, to Jan. 1, 2029.

Most nursing homes operate on a razor’s edge in terms of federal reimbursement, Dosa said, and it’s incredibly expensive to retrofit an old building to keep up with new regulations.

Frasier’s three buildings for its 300 residents in independent living apartments each have their own generators, in addition to two generators for assisted living and skilled nursing, but none is hooked up to emergency air conditioning or heat because those systems require too much energy.

Keeping residents warm during a minus-10-degree night or cool during two 90-degree days in Boulder “are the kinds of things we need to think about as we consider a future with preemptive power outages,” Mendez said.

Federal audits of emergency preparedness at nursing homes in California and Colorado found facilities lacking. In Colorado, eight of 20 nursing homes had deficiencies related to emergency supplies and power, according to the report. These included three nursing homes without plans for alternate energy sources like generators and four nursing homes without documentation showing generators had been properly tested, maintained, and inspected.

For Debra Saliba, director of UCLA’s Anna and Harry Borun Center for Gerontological Research, making sure nursing homes are part of emergency response plans could help them respond effectively to any kind of power outage. Her study of nursing homes after a magnitude 6.7 earthquake that shook the Los Angeles area in 1994 motivated LA County to integrate nursing homes into community disaster plans and drills.

Too often, nursing homes are forgotten during emergencies because they are not seen by government agencies or utilities as health care facilities, like hospitals or dialysis centers, Saliba added.

Albertson said she is working with hospitals and community emergency response coalitions in Colorado on disaster preparedness plans that include nursing homes. But understanding Xcel Energy’s prioritization plan for power restoration would also help her prepare, she said.

Bryant said Xcel Energy’s prioritization plan for health facilities specifies not whether their electricity will be turned off during a public safety power shut-off — but how quickly it will be restored.

Julie Soltis, Frasier’s director of communications, said the home had plenty of blankets, flashlights, and batteries during the outage. But Frasier plans to invest in headlamps for caregivers, and during a town hall meeting, independent living residents were encouraged to purchase their own backup power for mobile phones and other electronics, she said.

Soltis hopes her facility is spared during the next public safety power shut-off or at least given more time to respond.

“With weather and climate change, this is definitely not the last time this will happen,” she said.

This article was produced by KFF Health News, a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF — the independent source for health policy research, polling, and journalism. 

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