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Medicaid en el “ojo de la tormenta” por nuevos desempleados que buscan cobertura

Con más desempleados aplicando para seguro médico, Medicaid podría colapsar

A medida que el coronavirus agita la economía y deja a millones de estadounidenses sin trabajo, Medicaid surge como el plan de salud obvio para muchos de los nuevos desempleados. Eso podría generar tensiones sin precedentes en este vital programa, según funcionarios estatales y analistas.

A los estadounidenses se los insta a quedarse en casa y a practicar el “distanciamiento social” para evitar la propagación del virus, lo que hace que las empresas cierren sus puertas y despidan a sus trabajadores.

El Departamento de Trabajo informó el jueves 2 de abril que más de 6.6 millones de personas se suscribieron al seguro de desempleo durante la semana que terminó el 28 de marzo. Este número rompió el récord establecido la semana anterior, de 3.3 millones. Muchos de estos nuevos desempleados pueden recurrir a Medicaid para sus familias.

A menudo los legisladores han usado Medicaid para ayudar a las personas a obtener cobertura y atención médica en respuesta a desastres como el huracán Katrina, la crisis del agua en Flint, Michigan, y los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Pero nunca ha enfrentado una crisis de salud pública y una emergencia económica en la que las personas en todo el país necesitan la ayuda prácticamente en el mismo mes.

“Medicaid va a estar absolutamente en el ojo de la tormenta”, dijo Joan Alker, directora ejecutiva del Center for Children and Families de la Universidad Georgetown. “Es la columna vertebral de nuestro sistema de salud y cobertura públicas, y verá una mayor inscripción debido a las condiciones económicas”.

Satisfacer esas necesidades requerirá grandes inversiones, tanto en dinero como en mano de obra.

Medicaid, que es administrado conjuntamente por los estados y el gobierno federal, y cubre a unos 70 millones de estadounidenses, ya está experimentando picos de solicitudes tempranas. Debido a que las solicitudes de seguro generalmente van a la zaga de las de otros beneficios, se espera que los números crezcan en los próximos meses.

“Hemos pasado por recesiones en el pasado, como en 2009, y vimos lo que eso significaba”, dijo Matt Salo, quien dirige la Asociación Nacional de Directores de Medicaid. “Vamos a ver eso un aumento dramático”.

Desde 2014, la mayoría de los estados han ampliado sus programas de Medicaid para cubrir a más adultos de bajos ingresos en virtud de una disposición de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA). Eso puede ayudar a proporcionar un colchón en esas áreas. En los 14 estados que han optado por no expandir el programa, muchos de los adultos recién desempleados no serán elegibles para cobertura.

Es posible que la pandemia pueda cambiar el cálculo de la toma de decisiones para los estados sin expansión, dijo Salo. “La pandemia es como un puñetazo en la boca”.

Pero incluso sin expansión en esos estados, las listas de Medicaid podrían aumentar con la llegada de más niños al sistema a medida que las finanzas de sus familias se deterioran. Muchos estados no cuentan con los recursos o sistemas para satisfacer la demanda.

“Va a golpear más rápido y más fuerte que nunca”, enfatizó Salo.

Las circunstancias únicas de distanciamiento social imponen nuevos desafíos para aquellos que trabajan en la inscripción. En California, donde más de un millón de personas han solicitado un seguro de desempleo desde el 13 de marzo, gran parte de la fuerza laboral que normalmente inscribe y procesa documentos ahora trabaja desde casa, lo que agrega una capa de complejidad en términos de acceso a archivos y documentos, y puede complicar la comunicación.

“Va a ser más difícil de lo que fue durante la recesión [2008]”, dijo Cathy Senderling-McDonald, subdirectora ejecutiva de la County Welfare Directors Association de California. Agregó que, aunque se han hecho avances en la última década para establecer mejores formularios en línea y centros de llamadas, aun así, será un gran esfuerzo inscribir a las beneficiarlos sin verlos en persona.

En algunos estados, los desafíos para el sistema ya son notables.

Utah, por ejemplo, ha visto un aumento del 46% en las solicitudes de Medicaid. (Estas solicitudes pueden ser para individuos o familias). En marzo de 2019, unas 14,000 personas presentaron una solicitud. Este marzo, fueron más de 20,400.

“Nuestros servicios se necesitan ahora más que nunca”, dijo Muris Prses, director asistente de servicios de elegibilidad para el Departamento de Servicios Laborales de Utah, que procesa la inscripción a Medicaid, que en todo el país no está sujeta a un período específico, sino que está abierta todo el año. El estado generalmente se toma 15 días para determinar si alguien es elegible, dijo. Ahora serán varios más.

En Nevada, donde la economía dominada por hoteles y casinos se ha visto particularmente afectada, las solicitudes de beneficios públicos, incluidos cupones de alimentos y Medicaid, se dispararon de 200 por día en febrero a 2,000 a mediados de marzo, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos estatal. El volumen de llamadas a una línea directa de consumidores para preguntas sobre Medicaid y cobertura de salud es cuatro veces la cifra regular.

En Ohio, el número de solicitudes de Medicaid ya superó lo que es típico para esta época del año. El estado espera que esa cifra continúe subiendo.

Los estados que aún no han visto el aumento advirtieron que casi seguro se avecina. Y a medida que continúan los despidos, algunos ya están experimentando tensiones en el sistema, incluidos los tiempos de procesamiento que podrían dejar a las personas sin seguro durante meses.

Para Kristen Wolfe, de 28 años, de Salt Lake City, que perdió su trabajo y su seguro de salud patrocinado por el empleador el 20 de marzo, es un momento aterrador.

Wolfe, que tiene lupus, un trastorno autoinmune que requiere citas médicas regulares y medicamentos recetados, solicitó rápidamente Medicaid. Pero después de completar el formulario, incluido un ingreso de cero dólares, supo que la decisión sobre su elegibilidad podría demorar hasta 90 días. Llamó a la agencia de Medicaid de Utah y, después de estar en espera durante más de una hora, le dijeron que no sabían cuándo conocería la decisión.

“Con mi salud, da miedo dejar las cosas en el limbo”, dijo Wolfe, quien usó su seguro casi vencido la semana pasada para surtir sus medicamentos por 90 días, por si acaso. “Estoy bastante segura de que calificaré, pero siempre existe la duda… ¿Y si no?”.

Sin embargo, otros han informado una navegación más suave.

Jen Wittlin, de 33 años, quien, hasta hace poco, administraba un bar ahora cerrado en el hotel Dean, en Providence, Rhode Island, calificó para la cobertura de Medicaid a partir del 1 de abril. Pudo registrarse en línea después de esperar media hora por teléfono para que le contestaran preguntas específicas. Una vez que reciba un cheque por desempleo, el estado reevaluará sus ingresos, actualmente cero, para ver si aún califica.

“Todo fue inmediato”, dijo.

De hecho, dijo, ahora está trabajando para ayudar a ex colegas sin seguro médico a inscribirse en el programa, siguiendo los consejos que le dio el estado.

En California, funcionarios están tratando de reasignar algunos empleados, que ahora trabajan de forma remota, para ayudar con este flujo de gente. Pero el sistema para determinar la elegibilidad para Medicaid es complicado y requiere capacitación, dijo Senderling-McDonald. Agregó que está tratando de volver a contratar a las personas que se han jubilado y depende de las horas extras de los empleados.

“Es difícil expandir esta fuerza laboral en particular”, dijo. “No podemos poner a una nueva persona frente a una computadora y decirle comienza. Arruinarían todo”.

Alejarse de las inscripciones en la oficina también es una desventaja para las personas mayores y aquellos que hablan inglés como segundo idioma, dos grupos que con frecuencia se sienten más cómodos al inscribirse en persona, agregó.

Mientras tanto, aumentar la inscripción y las realidades del coronavirus probablemente creará la necesidad de atención médica costosa en toda la población.

“¿Qué pasa cuando comenzamos a tener muchas personas que pueden estar en el hospital, en cuidados intensivos o con ventiladores?”, dijo Maureen Corcoran, directora del programa de Medicaid de Ohio. “Todavía no tenemos respuestas específicas”.

Estos factores afectarán al igual que los estados, que experimentarán una reducción de los ingresos tributarios debido a la economía en picada, tienen menos dinero para pagar su parte de Medicaid.

El gobierno federal paga, en promedio, cerca del 61% de los costos de Medicaid tradicional y aproximadamente el 90% de los costos de las personas que se unieron al programa a través de la expansión de ACA.

El resto proviene de las arcas estatales. Y, a diferencia del gobierno federal, los estados están obligados constitucionalmente a equilibrar sus presupuestos. La restricción financiera podría forzar recortes en otras áreas, como educación, bienestar infantil o fuerzas policiales.

El 18 de marzo, el Congreso acordó aumentar lo que Washington paga en 6.2 puntos porcentuales como parte del segundo gran proyecto de ley de estímulo dirigido a las consecuencias económicas de la pandemia. Eso apenas alcanzará, enfatizó Salo.

Esta historia de KHN se publicó primero en California Healthline, un servicio de la California Health Care Foundation.

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Medicaid Nearing ‘Eye Of The Storm’ As Newly Unemployed Look For Coverage

As the coronavirus roils the economy and throws millions of Americans out of work, Medicaid is emerging as a default insurance plan for many of the newly unemployed. That could produce unprecedented strains on the vital health insurance program, according to state officials and policy researchers.

Americans are being urged to stay home and practice “social distancing” to prevent the spread of the virus, causing businesses to shutter their doors and lay off workers. The Labor Department reported Thursday that more than 6.6 million people signed up for unemployment insurance during the week that ended March 28. This number shattered the record set the previous week, with 3.3 million sign-ups. Many of these newly unemployed people may turn to Medicaid for their families.

Policymakers have often used Medicaid to help people gain health coverage and health care in response to disasters such as Hurricane Katrina, the water crisis in Flint, Michigan, and the 9/11 terrorist attacks. But never has it faced a public health crisis and economic emergency in which people nationwide need its help all in virtually the same month.

“Medicaid is absolutely going to be in the eye of the storm here,” said Joan Alker, executive director of the Georgetown University Center for Children and Families. “It is the backbone of our public health system, our public coverage system, and will see increased enrollment due to the economic conditions.”

Meeting those needs will require hefty investments ― both in money and manpower.

Medicaid — which is run jointly by the states and federal government and covers about 70 million Americans ― is already seeing early application spikes. Because insurance requests typically lag behind those for other benefits, the numbers are expected to grow in the coming months.

“We have been through recessions in the past, such as in 2009, and saw what that meant,” said Matt Salo, who heads the National Association of Medicaid Directors. “We are going to see that on steroids.”

The majority of states have expanded their Medicaid programs since 2014 to cover more low-income adults under a provision in the Affordable Care Act. That may help provide a cushion in those areas. In the 14 states that have chosen not to expand, many of the newly unemployed adults will not be eligible for coverage.

It’s possible the pandemic could change the decision-making calculus for non-expansion states, Salo said. “The pandemic is like a punch in the mouth.”

But even without expansion in those states, the Medicaid rolls could increase with more children coming into the system as their families’ finances deteriorate. Many states don’t have the resources or systems in place to meet the demand.

“It is going to hit faster and harder than we’ve ever experienced before,” Salo said.

The unique circumstances of social distancing impose new challenges for those whose jobs are to enroll people for coverage. In California, where more than a million people have filed for unemployment insurance since March 13, much of the workforce that would typically be signing people up and processing their paperwork is now working from home, which adds a layer of complexity in terms of accessing files and documents, and can inhibit communication.

“It’s going to be certainly more difficult than it was under the [2008] recession,” said Cathy Senderling-McDonald, deputy executive director for the County Welfare Directors Association of California. She said that although strides have been made in the past decade to set up better online forms and call centers, it will still be a heavy lift to get people enrolled without seeing them in person.

In some states, the challenges to the system are already noticeable.

Utah, for instance, has seen a 46% increase in applications for Medicaid. (These applications can be for individuals or families.) In March 2019, about 14,000 people applied. This March, it was more than 20,400.

“Our services are needed now more than ever,” said Muris Prses, assistant director of eligibility services for the Utah Department of Workforce Services, which processes Medicaid enrollment. The state typically takes 15 days to determine whether someone is eligible, he said, though that will increase by several days because of the surge in applicants and some staff working at home.

In Nevada, where the hotel- and casino-dominated economy has been hit particularly hard, applications for public benefits programs, including food stamps and Medicaid, skyrocketed from 200 a day in February to 2,000 in mid-March, according to the state Department of Health and Human Services. The volume of calls to a consumer hotline for Medicaid and health coverage questions is four times the regular amount.

In Ohio, the number of Medicaid applications has already exceeded what’s typical for this time of year. The state expects that figure to continue to climb.

States that haven’t yet seen the surge warned that it’s almost certainly coming. And as layoffs continue, some are already experiencing the strains on the system, including processing times that could leave people uninsured for months, while Medicaid applications process.

For 28-year-old Kristen Wolfe, of Salt Lake City, who lost her job and her employer-sponsored health insurance March 20, it’s a terrifying time.

Wolfe, who has lupus — an autoimmune disorder that requires regular doctor appointments and prescription medication ― quickly applied for Medicaid. But after she filled in her details, including a zero-dollar income, she learned the decision on her eligibility could take as long as 90 days. She called the Utah Medicaid agency and, after being on hold for more than an hour, was told they did not know when she would hear back.

“With my health, it’s scary to leave things in limbo,” said Wolfe, who used her almost-expired insurance last week to order 90-day medication refills, just in case. “I am pretty confident I will qualify, but there is always the ‘What if I don’t?’”

Others have reported smoother sailing, though.

Jen Wittlin, 33 — who, until recently, managed the now-closed bar in Providence, Rhode Island’s Dean Hotel ― qualified for Medicaid coverage starting April 1. She was able to sign up online after waiting about half an hour on the phone to get help answering specific questions. Once she receives a check for unemployment insurance, the state will reassess her income — currently zero ― to see if she still qualifies.

“It was all immediate,” she said.

In fact, she said, she is now working to help newly uninsured former colleagues also enroll in the program, using the advice the state gave her.

In California, officials are trying to reassign some employees — who are now working remotely ― to help with the surge. But the system to determine Medicaid eligibility is complicated and requires time-intensive training, Senderling-McDonald said. She’s trying to rehire people who’ve retired and relying on overtime from staffers.

“It’s hard to expand this particular workforce very, very quickly by a lot,” she said. “We can’t just stick a new person in front of a computer and tell them to go. They’re going to screw everything up.”

The move away from in-office sign-ups is also a disadvantage for older people and those who speak English as a second language, two groups who frequently felt more comfortable enrolling in person, she added.

Meanwhile, increasing enrollment and the realities of the coronavirus will likely create a need for costly medical care across the population.

“What about when we start having many people who may be in the hospital, in ICUs or on ventilators?” said Maureen Corcoran, the director of Ohio’s Medicaid program. “We don’t have any specific answers yet.”

These factors will hit just as states ― which will experience shrinking tax revenue because of the plunging economy — have less money to pay their share of the Medicaid tab.

“It’s all compounded,” said Lisa Watson, a deputy secretary at Pennsylvania’s Department of Human Services, which oversees Medicaid.

The federal government pays, on average, about 61% of the costs for traditional Medicaid and about 90% of the costs for people who joined the program through the ACA expansion. The rest comes from state coffers. And, unlike the federal government, states are constitutionally required to balance their budgets. The financial squeeze could force cuts in other areas, like education, child welfare or law enforcement.

On March 18, Congress agreed to bump up what Washington pays by 6.2 percentage points as part of the second major stimulus bill aimed at the economic consequences of the pandemic. That will barely make a dent, Salo argued.

“The small bump is good, and we are glad it’s there, but in no way is that going to be sufficient,” he said.

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Listen: COVID-19 Stresses Rural Hospitals Even Before They Have A Single Case

KHN Midwest correspondent Lauren Weber appeared on WOSU’s “All Sides with Ann Fisher” out of Columbus, Ohio, to talk about the coronavirus pandemic’s impact on rural hospitals. Weber recently reported on the financial implications for such hospitals even before they handle any COVID-19 cases.

Almost half of the nation’s rural hospitals already operated in the red on a good day. Rural hospital CEOs now warn that some soon may be unable to pay their workers because they’ve had to cancel elective procedures, therapy, tests and other visits that bring in most of their revenue. Despite the recent federal bailout, their doors may close when the community most needs them.

Click here to listen on WOSU’s website.

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Con reportes parciales de los estados, el panorama de COVID-19 en el país es borroso

Varios estados informan solo resultados positivos de la prueba para COVID-19 de laboratorios privados, una práctica que pinta una imagen engañosa de la velocidad de propagación de la enfermedad.

Por ejemplo, Maryland, Ohio y otros están publicando los números de nuevas pruebas positivas y de muertes, pero no informan los resultados negativos, lo que ayudaría a mostrar a cuántas personas se evaluó en general.

“Esto es importante, porque da una falsa sensación de lo que está sucediendo en un lugar en particular”, dijo el doctor Eric Topol, director del Scripps Research Translational Institute. Agregó que se debería exigir a los estados que reporten resultados positivos y negativos para que expertos en salud pública puedan revisarlos.

“Todos los datos deberían estar juntos. Debería ser automático”, enfatizó Topol.

Muchos estados muestran una imagen más completa de los datos de la pandemia, incluido el número total de pruebas ejecutadas y las que arrojan resultado negativo.

El COVID Tracking Project, un esfuerzo privado para recopilar información de pruebas en todo el país, ha encontrado al menos nueve estados que han reportado resultados completos solo de los laboratorios estatales, o faltan algunos informes sobre resultados negativos.

Melanie Amato, secretaria de prensa del Departamento de Salud de Ohio, dijo que su estado solo está recolectando resultados positivos, ya que muchos laboratorios privados han comenzado a evaluar a los residentes. Hasta el martes 24 de marzo por la tarde, el estado reportó 564 casos confirmados, 145 hospitalizaciones y ocho muertes en su sitio web.

“No exigimos que los laboratorios privados informen resultados negativos sobre cualquier enfermedad infecciosa”, explicó. Cuando se le preguntó si esa política podría cambiar, dijo: “Esa es una discusión para más adelante”.

Del mismo modo, el Departamento de Salud de Maryland “actualmente informa solo el número de casos positivos. Estamos trabajando en un proceso para proporcionar oportunamente datos de número de pruebas”, dijo el departamento a KHN en un comunicado, y agregó:” Proporcionaremos información adicional tan pronto como esté disponible “. Hasta el miércoles 25 por la mañana, el estado informaba 423 casos confirmados.

En los estados que reportan todos los resultados de las pruebas, la tasa de infecciones varía ampliamente. Algunos informan que el 5% o menos de las pruebas son positivas, mientras que otros confirman el virus en el 10% o más de las muestras. Los resultados pueden cambiar. Hasta el martes, Utah reportó 346 casos confirmados de 6,837 evaluados, o alrededor del 5% de resultados positivos. Las autoridades señalaron que algunos resultados pueden tener un retraso de hasta 72 horas.

Los funcionarios de Florida habían realizado 10,338 pruebas hasta el domingo 22, de las cuales 1,007 fueron positivas, a una tasa de poco menos del 10%. Autoridades dijeron que se asociaron con laboratorios comerciales para “aumentar la cantidad de pruebas realizadas cada día y garantizar que los floridanos reciban la información crítica de salud que necesitan de manera oportuna”.

Hasta el lunes 23 por la tarde, el estado de Washington, golpeado fuerte por el coronavirus, había reportado 2,221 resultados positivos de pruebas y 31,712 negativos, con una tasa positiva de 7%. El estado también informó 110 muertes.

Tener una imagen más completa en esos estados que limitan los informes “podría proporcionar información útil sobre el seguimiento de la transmisión y el tiempo”, dijo Charles Root, veterano consultor de laboratorios en Chicago.

La Oficina del Cirujano General de los Estados Unidos tuiteó el domingo: “no todos los laboratorios informan todavía (o puntualmente), pero los que sí lo hacen, informan que el 90% de las pruebas (que generalmente son personas expuestas o con síntomas) son #COVID19 negativas”. Eso significa que incluso entre las personas de mayor riesgo, la mayoría no tiene #coronavirus…”

No está claro cómo las autoridades federales se están ajustando al subregistro de pruebas negativas, lo que podría empañar lo que realmente está sucediendo en todo el país.

El lunes 23, el grupo de trabajo de la Casa Blanca tomó medidas para aumentar los informes a nivel nacional.

“También hoy les recordamos a los gobernadores que todos los laboratorios estatales, todos los laboratorios de hospitales ahora están obligados por ley a informar los resultados de las pruebas de coronavirus a los CDC”, dijo el vicepresidente Mike Pence, según una transcripción de la sesión informativa de la Casa Blanca.

Topol dijo que la nación perdió un tiempo precioso al no reunir los recursos para evaluar a un gran número de personas en los últimos dos meses y contar todos los resultados.

“Deberíamos estar haciendo una evaluación masiva, un millón de personas al azar por edad y sexo para analizar”, dijo. “Si hacemos eso, obtendríamos respuestas. Hasta entonces, no tenemos ninguna pista. Todo está muy borroso”.

Para complicar aún más las cosas, los criterios para evaluar a las personas han cambiado a medida que los casos de COVID-19 se dispararon.

En un sitio de pruebas al paso en Nueva Jersey, el lunes 23, un letrero electrónico mostraba el mensaje: “No síntomas. No prueba”. Otras áreas han permitido a los médicos ordenar pruebas cuando las personas sospechan que podrían haber estado en contacto con alguien que tenía la enfermedad.

El sitio web de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) dice: “No todos necesitan hacerse la prueba de COVID-19”.

Los CDC también señalan que la mayoría de las personas tienen una forma leve de la enfermedad y que se recuperarán en casa, y agregan que “no existe un tratamiento específicamente aprobado para este virus”.

Las decisiones sobre las pruebas “son a discreción de los departamentos de salud estatales y locales y/o los médicos”, dice. La agencia señala que los adultos mayores y las personas con afecciones médicas crónicas y/o un estado inmunocomprometido pueden estar en “mayor riesgo de malos resultados”.

Y a medida que la enfermedad se ha propagado, las áreas afectadas han pedido que se reserven las pruebas para las personas en el hospital y los trabajadores de la salud, tanto para garantizar que puedan permanecer en el trabajo como para conservar el equipo de protección.

El ex comisionado de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA), Scott Gottlieb, en un tuit la semana del 16, señaló que la cifra nacional del 10% para resultados positivos de las pruebas es “significativamente mayor” que en el Reino Unido, Corea del Sur y China.

“Hasta que veamos una disminución significativa de la tasa de positividad, todavía no estamos evaluando lo suficiente”, escribió Gottlieb.

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Some States Are Reporting Incomplete COVID-19 Results, Blurring The Full Picture

Several states are reporting only positive COVID-19 test results from private labs, a practice that paints a misleading picture of how fast the disease is spreading.

Maryland, Ohio and others are posting the numbers of new positive tests and deaths, for instance, but don’t report the negative results, which would help show how many people were tested overall.

“This matters because it gives you a false sense of what is going on in a particular location,” said Dr. Eric Topol, director of the Scripps Research Translational Institute. He said states should be required to report both positive and negative results for review by public health experts.

“They should all be pulled together,” Topol said. “It should be automatic.”

Many states display a more comprehensive picture of their pandemic data, including the total numbers of tests run and those yielding negative results.

The COVID Tracking Project, a private effort to collect testing information nationwide, has found at least nine states that have reported complete results only from state labs, or are missing some reports on negative results.

Melanie Amato, press secretary for the Ohio Department of Health, said her state is collecting only positive test results as many private labs have begun testing residents. As of Tuesday afternoon, the state reported 564 confirmed cases, 145 hospitalizations and eight deaths on its website.

“We don’t require private labs to report negative labs in any infectious disease,” she said. Asked if that policy might change, she said: “That is a discussion for later down the road.”

Similarly, the Maryland Department of Health “is currently reporting the number of positive cases only. We are working on a process to provide timely testing number data,” the department told KHN in a statement, adding: “We will provide additional information as soon as it is available.” As of Tuesday afternoon, the state was reporting 349 confirmed cases.

In states that do report all test results, the rate of infections varies widely, with some reporting 5% or fewer tests as positive, while others confirm the virus in 10% or more of specimens. The results can change by the day. As of Tuesday, Utah reported 298 confirmed cases out of 5,823 tested, or about 5% positives. Officials noted that some results may have a lag time of up to 72 hours.

Florida officials had conducted 10,338 tests as of Sunday, of which 1,007 were positive, for a rate just under 10%. Florida officials said they partnered with commercial labs to “increase the number of tests conducted each day and ensure Floridians receive the critical health information they need in a timely manner.”

As of Monday afternoon, hard-hit Washington state had reported 2,221 positive test results and 31,712 negatives, for a positive rate of 7%. The state also reported 110 deaths.

Having a more complete picture in those states that limit reporting “could provide useful information of tracking transmission and timing,” said Charles Root, a veteran laboratory consultant in Chicago.

The U.S Surgeon General’s Office on Sunday tweeted: “not all labs are reporting yet (or promptly), but the ones that do, report that 90% of tests (which are usually people exposed or w/ symptoms) are #COVID19 negative. That means even among the highest risk people, most don’t have #coronavirus…”

It’s unclear how federal authorities are adjusting to underreporting of negative tests, which could blur what’s actually happening across the country.

On Monday, the White House task force took steps to ramp up nationwide reporting.

“We also reminded the governors today that all state laboratories, all hospital laboratories are now required by law to report the results of coronavirus tests to the CDC,” Vice President Mike Pence said, according to a transcript of the White House briefing.

Topol said the nation wasted precious time by not marshaling the resources to test large numbers of people over the past two months — and tallying all results.

“We should be doing a massive screening, a million people randomly by age and gender to get our arms around it,” he said. “If we do that, we would get answers. Until then, we don’t have any clue. It is all very fuzzy.”

Complicating things further, criteria for testing people have changed as COVID-19 cases soared. At a New Jersey drive-thru testing site on Monday, an electronic sign flashed the message: “No symptoms. No Test.” Other areas have allowed doctors to order tests when people suspect they might have been in contact with someone who had the disease.

The federal Centers for Disease Control and Prevention website says: “Not everyone needs to be tested for COVID-19.”

The CDC also notes that most people have mild illness and will recover at home, adding “there is no treatment specifically approved for this virus.”

Decisions about testing “are at the discretion of state and local health departments and/or individual clinicians,” it says. The agency notes that older adults and individuals with chronic medical conditions and/or an immunocompromised state may be at “higher risk for poor outcomes.”

And as the disease has spread, hard-hit areas have asked that tests be reserved for people in the hospital and health care workers, both to ensure they can stay on the job and to conserve protective gear.

Former Food and Drug Administration Commissioner Scott Gottlieb in a tweet last week noted that the nationwide 10% figure for positive test results is “significantly higher” than in the United Kingdom, South Korea and China.

“Until we see the positivity rate decline significantly, we are still not screening enough,” Gottlieb wrote.

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