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Medicaid en el “ojo de la tormenta” por nuevos desempleados que buscan cobertura

Con más desempleados aplicando para seguro médico, Medicaid podría colapsar

A medida que el coronavirus agita la economía y deja a millones de estadounidenses sin trabajo, Medicaid surge como el plan de salud obvio para muchos de los nuevos desempleados. Eso podría generar tensiones sin precedentes en este vital programa, según funcionarios estatales y analistas.

A los estadounidenses se los insta a quedarse en casa y a practicar el “distanciamiento social” para evitar la propagación del virus, lo que hace que las empresas cierren sus puertas y despidan a sus trabajadores.

El Departamento de Trabajo informó el jueves 2 de abril que más de 6.6 millones de personas se suscribieron al seguro de desempleo durante la semana que terminó el 28 de marzo. Este número rompió el récord establecido la semana anterior, de 3.3 millones. Muchos de estos nuevos desempleados pueden recurrir a Medicaid para sus familias.

A menudo los legisladores han usado Medicaid para ayudar a las personas a obtener cobertura y atención médica en respuesta a desastres como el huracán Katrina, la crisis del agua en Flint, Michigan, y los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Pero nunca ha enfrentado una crisis de salud pública y una emergencia económica en la que las personas en todo el país necesitan la ayuda prácticamente en el mismo mes.

“Medicaid va a estar absolutamente en el ojo de la tormenta”, dijo Joan Alker, directora ejecutiva del Center for Children and Families de la Universidad Georgetown. “Es la columna vertebral de nuestro sistema de salud y cobertura públicas, y verá una mayor inscripción debido a las condiciones económicas”.

Satisfacer esas necesidades requerirá grandes inversiones, tanto en dinero como en mano de obra.

Medicaid, que es administrado conjuntamente por los estados y el gobierno federal, y cubre a unos 70 millones de estadounidenses, ya está experimentando picos de solicitudes tempranas. Debido a que las solicitudes de seguro generalmente van a la zaga de las de otros beneficios, se espera que los números crezcan en los próximos meses.

“Hemos pasado por recesiones en el pasado, como en 2009, y vimos lo que eso significaba”, dijo Matt Salo, quien dirige la Asociación Nacional de Directores de Medicaid. “Vamos a ver eso un aumento dramático”.

Desde 2014, la mayoría de los estados han ampliado sus programas de Medicaid para cubrir a más adultos de bajos ingresos en virtud de una disposición de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA). Eso puede ayudar a proporcionar un colchón en esas áreas. En los 14 estados que han optado por no expandir el programa, muchos de los adultos recién desempleados no serán elegibles para cobertura.

Es posible que la pandemia pueda cambiar el cálculo de la toma de decisiones para los estados sin expansión, dijo Salo. “La pandemia es como un puñetazo en la boca”.

Pero incluso sin expansión en esos estados, las listas de Medicaid podrían aumentar con la llegada de más niños al sistema a medida que las finanzas de sus familias se deterioran. Muchos estados no cuentan con los recursos o sistemas para satisfacer la demanda.

“Va a golpear más rápido y más fuerte que nunca”, enfatizó Salo.

Las circunstancias únicas de distanciamiento social imponen nuevos desafíos para aquellos que trabajan en la inscripción. En California, donde más de un millón de personas han solicitado un seguro de desempleo desde el 13 de marzo, gran parte de la fuerza laboral que normalmente inscribe y procesa documentos ahora trabaja desde casa, lo que agrega una capa de complejidad en términos de acceso a archivos y documentos, y puede complicar la comunicación.

“Va a ser más difícil de lo que fue durante la recesión [2008]”, dijo Cathy Senderling-McDonald, subdirectora ejecutiva de la County Welfare Directors Association de California. Agregó que, aunque se han hecho avances en la última década para establecer mejores formularios en línea y centros de llamadas, aun así, será un gran esfuerzo inscribir a las beneficiarlos sin verlos en persona.

En algunos estados, los desafíos para el sistema ya son notables.

Utah, por ejemplo, ha visto un aumento del 46% en las solicitudes de Medicaid. (Estas solicitudes pueden ser para individuos o familias). En marzo de 2019, unas 14,000 personas presentaron una solicitud. Este marzo, fueron más de 20,400.

“Nuestros servicios se necesitan ahora más que nunca”, dijo Muris Prses, director asistente de servicios de elegibilidad para el Departamento de Servicios Laborales de Utah, que procesa la inscripción a Medicaid, que en todo el país no está sujeta a un período específico, sino que está abierta todo el año. El estado generalmente se toma 15 días para determinar si alguien es elegible, dijo. Ahora serán varios más.

En Nevada, donde la economía dominada por hoteles y casinos se ha visto particularmente afectada, las solicitudes de beneficios públicos, incluidos cupones de alimentos y Medicaid, se dispararon de 200 por día en febrero a 2,000 a mediados de marzo, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos estatal. El volumen de llamadas a una línea directa de consumidores para preguntas sobre Medicaid y cobertura de salud es cuatro veces la cifra regular.

En Ohio, el número de solicitudes de Medicaid ya superó lo que es típico para esta época del año. El estado espera que esa cifra continúe subiendo.

Los estados que aún no han visto el aumento advirtieron que casi seguro se avecina. Y a medida que continúan los despidos, algunos ya están experimentando tensiones en el sistema, incluidos los tiempos de procesamiento que podrían dejar a las personas sin seguro durante meses.

Para Kristen Wolfe, de 28 años, de Salt Lake City, que perdió su trabajo y su seguro de salud patrocinado por el empleador el 20 de marzo, es un momento aterrador.

Wolfe, que tiene lupus, un trastorno autoinmune que requiere citas médicas regulares y medicamentos recetados, solicitó rápidamente Medicaid. Pero después de completar el formulario, incluido un ingreso de cero dólares, supo que la decisión sobre su elegibilidad podría demorar hasta 90 días. Llamó a la agencia de Medicaid de Utah y, después de estar en espera durante más de una hora, le dijeron que no sabían cuándo conocería la decisión.

“Con mi salud, da miedo dejar las cosas en el limbo”, dijo Wolfe, quien usó su seguro casi vencido la semana pasada para surtir sus medicamentos por 90 días, por si acaso. “Estoy bastante segura de que calificaré, pero siempre existe la duda… ¿Y si no?”.

Sin embargo, otros han informado una navegación más suave.

Jen Wittlin, de 33 años, quien, hasta hace poco, administraba un bar ahora cerrado en el hotel Dean, en Providence, Rhode Island, calificó para la cobertura de Medicaid a partir del 1 de abril. Pudo registrarse en línea después de esperar media hora por teléfono para que le contestaran preguntas específicas. Una vez que reciba un cheque por desempleo, el estado reevaluará sus ingresos, actualmente cero, para ver si aún califica.

“Todo fue inmediato”, dijo.

De hecho, dijo, ahora está trabajando para ayudar a ex colegas sin seguro médico a inscribirse en el programa, siguiendo los consejos que le dio el estado.

En California, funcionarios están tratando de reasignar algunos empleados, que ahora trabajan de forma remota, para ayudar con este flujo de gente. Pero el sistema para determinar la elegibilidad para Medicaid es complicado y requiere capacitación, dijo Senderling-McDonald. Agregó que está tratando de volver a contratar a las personas que se han jubilado y depende de las horas extras de los empleados.

“Es difícil expandir esta fuerza laboral en particular”, dijo. “No podemos poner a una nueva persona frente a una computadora y decirle comienza. Arruinarían todo”.

Alejarse de las inscripciones en la oficina también es una desventaja para las personas mayores y aquellos que hablan inglés como segundo idioma, dos grupos que con frecuencia se sienten más cómodos al inscribirse en persona, agregó.

Mientras tanto, aumentar la inscripción y las realidades del coronavirus probablemente creará la necesidad de atención médica costosa en toda la población.

“¿Qué pasa cuando comenzamos a tener muchas personas que pueden estar en el hospital, en cuidados intensivos o con ventiladores?”, dijo Maureen Corcoran, directora del programa de Medicaid de Ohio. “Todavía no tenemos respuestas específicas”.

Estos factores afectarán al igual que los estados, que experimentarán una reducción de los ingresos tributarios debido a la economía en picada, tienen menos dinero para pagar su parte de Medicaid.

El gobierno federal paga, en promedio, cerca del 61% de los costos de Medicaid tradicional y aproximadamente el 90% de los costos de las personas que se unieron al programa a través de la expansión de ACA.

El resto proviene de las arcas estatales. Y, a diferencia del gobierno federal, los estados están obligados constitucionalmente a equilibrar sus presupuestos. La restricción financiera podría forzar recortes en otras áreas, como educación, bienestar infantil o fuerzas policiales.

El 18 de marzo, el Congreso acordó aumentar lo que Washington paga en 6.2 puntos porcentuales como parte del segundo gran proyecto de ley de estímulo dirigido a las consecuencias económicas de la pandemia. Eso apenas alcanzará, enfatizó Salo.

Esta historia de KHN se publicó primero en California Healthline, un servicio de la California Health Care Foundation.

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Medicaid Nearing ‘Eye Of The Storm’ As Newly Unemployed Look For Coverage

As the coronavirus roils the economy and throws millions of Americans out of work, Medicaid is emerging as a default insurance plan for many of the newly unemployed. That could produce unprecedented strains on the vital health insurance program, according to state officials and policy researchers.

Americans are being urged to stay home and practice “social distancing” to prevent the spread of the virus, causing businesses to shutter their doors and lay off workers. The Labor Department reported Thursday that more than 6.6 million people signed up for unemployment insurance during the week that ended March 28. This number shattered the record set the previous week, with 3.3 million sign-ups. Many of these newly unemployed people may turn to Medicaid for their families.

Policymakers have often used Medicaid to help people gain health coverage and health care in response to disasters such as Hurricane Katrina, the water crisis in Flint, Michigan, and the 9/11 terrorist attacks. But never has it faced a public health crisis and economic emergency in which people nationwide need its help all in virtually the same month.

“Medicaid is absolutely going to be in the eye of the storm here,” said Joan Alker, executive director of the Georgetown University Center for Children and Families. “It is the backbone of our public health system, our public coverage system, and will see increased enrollment due to the economic conditions.”

Meeting those needs will require hefty investments ― both in money and manpower.

Medicaid — which is run jointly by the states and federal government and covers about 70 million Americans ― is already seeing early application spikes. Because insurance requests typically lag behind those for other benefits, the numbers are expected to grow in the coming months.

“We have been through recessions in the past, such as in 2009, and saw what that meant,” said Matt Salo, who heads the National Association of Medicaid Directors. “We are going to see that on steroids.”

The majority of states have expanded their Medicaid programs since 2014 to cover more low-income adults under a provision in the Affordable Care Act. That may help provide a cushion in those areas. In the 14 states that have chosen not to expand, many of the newly unemployed adults will not be eligible for coverage.

It’s possible the pandemic could change the decision-making calculus for non-expansion states, Salo said. “The pandemic is like a punch in the mouth.”

But even without expansion in those states, the Medicaid rolls could increase with more children coming into the system as their families’ finances deteriorate. Many states don’t have the resources or systems in place to meet the demand.

“It is going to hit faster and harder than we’ve ever experienced before,” Salo said.

The unique circumstances of social distancing impose new challenges for those whose jobs are to enroll people for coverage. In California, where more than a million people have filed for unemployment insurance since March 13, much of the workforce that would typically be signing people up and processing their paperwork is now working from home, which adds a layer of complexity in terms of accessing files and documents, and can inhibit communication.

“It’s going to be certainly more difficult than it was under the [2008] recession,” said Cathy Senderling-McDonald, deputy executive director for the County Welfare Directors Association of California. She said that although strides have been made in the past decade to set up better online forms and call centers, it will still be a heavy lift to get people enrolled without seeing them in person.

In some states, the challenges to the system are already noticeable.

Utah, for instance, has seen a 46% increase in applications for Medicaid. (These applications can be for individuals or families.) In March 2019, about 14,000 people applied. This March, it was more than 20,400.

“Our services are needed now more than ever,” said Muris Prses, assistant director of eligibility services for the Utah Department of Workforce Services, which processes Medicaid enrollment. The state typically takes 15 days to determine whether someone is eligible, he said, though that will increase by several days because of the surge in applicants and some staff working at home.

In Nevada, where the hotel- and casino-dominated economy has been hit particularly hard, applications for public benefits programs, including food stamps and Medicaid, skyrocketed from 200 a day in February to 2,000 in mid-March, according to the state Department of Health and Human Services. The volume of calls to a consumer hotline for Medicaid and health coverage questions is four times the regular amount.

In Ohio, the number of Medicaid applications has already exceeded what’s typical for this time of year. The state expects that figure to continue to climb.

States that haven’t yet seen the surge warned that it’s almost certainly coming. And as layoffs continue, some are already experiencing the strains on the system, including processing times that could leave people uninsured for months, while Medicaid applications process.

For 28-year-old Kristen Wolfe, of Salt Lake City, who lost her job and her employer-sponsored health insurance March 20, it’s a terrifying time.

Wolfe, who has lupus — an autoimmune disorder that requires regular doctor appointments and prescription medication ― quickly applied for Medicaid. But after she filled in her details, including a zero-dollar income, she learned the decision on her eligibility could take as long as 90 days. She called the Utah Medicaid agency and, after being on hold for more than an hour, was told they did not know when she would hear back.

“With my health, it’s scary to leave things in limbo,” said Wolfe, who used her almost-expired insurance last week to order 90-day medication refills, just in case. “I am pretty confident I will qualify, but there is always the ‘What if I don’t?’”

Others have reported smoother sailing, though.

Jen Wittlin, 33 — who, until recently, managed the now-closed bar in Providence, Rhode Island’s Dean Hotel ― qualified for Medicaid coverage starting April 1. She was able to sign up online after waiting about half an hour on the phone to get help answering specific questions. Once she receives a check for unemployment insurance, the state will reassess her income — currently zero ― to see if she still qualifies.

“It was all immediate,” she said.

In fact, she said, she is now working to help newly uninsured former colleagues also enroll in the program, using the advice the state gave her.

In California, officials are trying to reassign some employees — who are now working remotely ― to help with the surge. But the system to determine Medicaid eligibility is complicated and requires time-intensive training, Senderling-McDonald said. She’s trying to rehire people who’ve retired and relying on overtime from staffers.

“It’s hard to expand this particular workforce very, very quickly by a lot,” she said. “We can’t just stick a new person in front of a computer and tell them to go. They’re going to screw everything up.”

The move away from in-office sign-ups is also a disadvantage for older people and those who speak English as a second language, two groups who frequently felt more comfortable enrolling in person, she added.

Meanwhile, increasing enrollment and the realities of the coronavirus will likely create a need for costly medical care across the population.

“What about when we start having many people who may be in the hospital, in ICUs or on ventilators?” said Maureen Corcoran, the director of Ohio’s Medicaid program. “We don’t have any specific answers yet.”

These factors will hit just as states ― which will experience shrinking tax revenue because of the plunging economy — have less money to pay their share of the Medicaid tab.

“It’s all compounded,” said Lisa Watson, a deputy secretary at Pennsylvania’s Department of Human Services, which oversees Medicaid.

The federal government pays, on average, about 61% of the costs for traditional Medicaid and about 90% of the costs for people who joined the program through the ACA expansion. The rest comes from state coffers. And, unlike the federal government, states are constitutionally required to balance their budgets. The financial squeeze could force cuts in other areas, like education, child welfare or law enforcement.

On March 18, Congress agreed to bump up what Washington pays by 6.2 percentage points as part of the second major stimulus bill aimed at the economic consequences of the pandemic. That will barely make a dent, Salo argued.

“The small bump is good, and we are glad it’s there, but in no way is that going to be sufficient,” he said.

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